Además de evitar los
viajes a México, Jorge "El Baby" Mas Santos, el líder vitalicio de la
Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) y sus acólitos tienen que
calcular bien sus riesgos antes de emprender una nueva incursión en
España si no quieren experimentar el relativo confort de las cárceles
de la tierra de Cervantes.Luego del doloroso portazo en la cara
sufrido en Washington, sus fanfarronadas del aeropuerto de Miami le
costaron al hijo de Mas Canosa la cancelación de una esperada cita en
Madrid con el canciller Miguel Angel Moratinos que no se había
olvidado la trayectoria judicial de la Mastec.
El juez Fernando Grande-Marlaska, quien sustituye a Baltasar Garzón
en el caso del mega fraude Sintel/Mastec ahora llamó a declarar como
imputados al ex presidente de Telefónica Cándido Velázquez y al ex
asesor del consejo de esa compañía Heliodoro García de la Barrera,
ambos cómplices de la familia Mas Canosa que orquestó el famoso
escándalo financiero.
Según el periódico CincoDías, la querella presentada por los
antiguos trabajadores de Sintel responsabiliza a Telefónica y a sus
gestores de la quiebra de esta empresa. Éstos decidieron vender su ex
filial en 1996 a Mastec, propiedad del difunto jefe de la FNCA, Jorge
Mas Canosa, "que no pagó prácticamente nada por Sintel y, además, la
utilizó como aval: la situación forzó a Sintel a fuertes pérdidas, al
impago a sus 1.800 empleados y a su desaparición".
La firma del "líder" de la FNCA no pago un centavo a los
trabajadores españoles por el despido en masa que se hizo con la
bendición del gobierno de José María Aznar, cuyo partido recibía
generosas contribuciones del grupo cubanoamericano, vinculado a la CIA
y al terrorismo anticubano.
Según los trabajadores, 'los imputados de Telefónica de entonces
decidieron quedarse con los inmuebles de Sintel pagando un precio muy
inferior a su valor real' y tampoco pagaron "las deudas que se había
contraído con Sintel y se desligó de los costes laborales relacionados
con la resolución de los contratos de su plantilla".
El caso Sintel se inició en julio de 2001, cuando el juez de la
Audiencia Nacional Baltasar Garzón exigió a seis ex directivos de
Sintel una fianza de 79,15 millones de euros por delito de insolvencia
punible durante su gestión de la firma.
Entre los imputados se encontraban los hijos de Mas Canosa, Jorge
Mas Santos, que sucedió a su padre en la presidencia vitalicia de la
FNCA, y su hermano Juan Carlos.
Meses después, el juez Guillermo Ruiz Polanco (en sustitución de
Garzón) admitió otra querella interpuesta por la Asociación de
Trabajadores de Sintel contra ex dirigentes de Telefónica, por delito
de extorsión.
Según el diario El País, las operaciones manejadas por MasTec
llegaron a transferir 1 200 millones de pesetas a las arcas de MasTec
a través de bancos y sociedades anónimas de Luxemburgo, Haití, las
Islas Vírgenes Británicas, México, Puerto Rico, Suiza y las ciudades
de Miami y Nueva York en Estados Unidos. Los ex directivos de Sintel
Ricardo Campos Dufau y Juan Antonio Casanova San Simón realizaron el
saqueo a las órdenes de Jorge Mas Santos.
José María Aznar, el ex inquilino de la Moncloa nunca titubeó en
fraternizar con algunos de los más conocidos terroristas de South
Florida. Ya en noviembre de 1995, Aznar empezó su bochornosa relación
con los herederos de la tiranía de Fulgencio Batista, al conectarse a
la generosa tesorería de la FNCA, la organización entonces más
poderosa de la contrarrevolución en Miami.
El político español se lanzó en los brazos del ahora desaparecido
Jorge Más Canosa, "El Chairman", dueño virtual de la organización, con
tal voluntad de complacerlo que pronto llegó a ser "uno más" de la
tropa mafiosa.
MULTIPLES FRAUDES EN LOS ESTADOS UNIDOS
En los Estados Unidos, la situación de la ‘multinacional’ de la
familia Mas Canosa, creada paralelamente a la Fundación Nacional
Cubano Americana (FNCA), con los favores del difunto Ronald Reagan,
está también "en candela", para hablar en cubano popular.
Berman DeValerio, Broadsky & Smith, Charles J. Piven, la cola de
bufetes de abogados especializados en pleitos contra compañías
delincuentes no deja de alargarse en el caso MasTec desde que se supo
que la compañía de telecomunicaciones había manipulado sus resultados
del 2003 para defraudar a sus accionistas.
El propio Jorge Mas Santos ha firmado un informe publicado el 13 de
abril 2003 en el cual la empresa aumentó sus inventarios, infló
artificialmente sus ingresos, mencionó como firmados contratos en
negociación, no mantuvo las reservas exigidas y acabó con las normas
generales de contabilidad.
El timbre de la alerta sonó cuando MasTec anunció repentinamente
que la presentación de sus resultados del 2003 iba a sufrir un retraso
porque le hacía falta a la firma hacer "ajustes". Nadie fue lo
suficiente ingenuo para tragarse la mentira.
La Standard & Poor’s, firma especializada cuyas opiniones
constituyen la Biblia de los grandes inversionistas, disparó el primer
cañonazo al decretar una rebaja marcada en la calificación de la deuda
de la firma.
En la implosión bursátil que desencadenó la S&P, el valor de las
acciones se puso a vacilar, acabando con el capital de los pobres
infelices que habían apostado en el futuro de ese engendro de los
círculos mafiosos miamenses.
Abandonada por la Casa Blanca, ya mucho antes de las últimas
elecciones, la MasTec no supo encontrar el oxígeno financiero que le
proveían tradicionalmente sus padrinos presidenciales.
Mientras la otrora poderosísima FNCA, ya no lo es, y sigue victima
de las trampas de sus rivales del Cuban Liberty Council (CLC).
El deseo de venganza de los "disidentes" del CLC quienes fueron
catapultados de la FNCA a unos días del 11 de septiembre hizo a la vez
que los jugosos contratos de obras en La Florida se desvanecieron y
los de Irak nunca aparecieron mientras la FNCA buscaba su resurrección
en los brazos de los… demócratas.
Casualmente, "El Baby" Mas Santos —como lo apodaron los que de sus
desventuras se alegran— recibió el 3 de febrero, en Miami, la visita
de su amigo Aznar. Se supone que aprovecharon la oportunidad para
hablar de los últimos sobresaltos del caso Sintel, producto de su
complicidad.
Tomado de Cubadebate.cu, 9 de
marzo del 2005