El referendum que falta
El periódico “El Deber”, de Santa Cruz, del 18 de junio último,
publica una nota del docente de la Universidad Autónoma “Gabriel René Moreno”
(UAGRM), José Sánchez Hervas, quien relata que las cadenas de televisión
transmitieron una reunión del Consejo Preautonómico de su departamento, en la
que muchos mostraban su alegría por ese acontecimiento, en tanto un grupo,
encabezado por el Presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), José
Céspedes, vociferaba a voz en cuello la consigna “¡independencia!,
¡independencia!”
Sánchez Hervas, al respaldar las aspiraciones autonómicas, hace notar que
Céspedes es el dirigente máximo de uno de los gremios económicos más poderosos
de Santa Cruz, cuyo amor al dinero, dice, es superior a los intereses de su
país, para luego añadir que esas conductas ocasionan el recelo que despierta
la propuesta autonómica en otras regiones de la República. El docente
universitario reitera su apoyo a una autonomía que combata la corrupción de
cuello blanco, que corrija los males del centralismo nacional y de las
capitales de provincia, que defienda la propiedad originada en el trabajo, que
combata la adquisiciones deshonestas, que permita, en fin, el acceso a la
tierra a ricos y pobres y que corte el negocio a los traficantes de tierras.
A las preocupaciones del digno cruceño y boliviano, añadimos que la CAO forma
parte de la Federación de Empresarios Privados de Santa Cruz (FEPSC),
integrada también por las influyentes transnacionales petroleras, como Repsol,
British Gas, Petrobrás, Total y Maxus, convertidas en usina de las consignas
separatistas. De manera paralela, la página Web, de la “Nación Camba” indica
que la consigna autonomista es insuficiente y que ha llegado el momento de
plantear, como Céspedes, la desmembración del país. El vocero de esta
organización es el médico Carlos Dabdou, candidato a la prefectura cruceña. La
“Nación Camba” pretende reclamar a Naciones Unidas la “autodeterminación de
los pueblos” y distorsiona la conciencia nacional mediante el control que
tiene sobre los medios de comunicación más influyentes del país.
Los separatistas del Oriente se nutren del fundamentalismo aymara de Felipe
Quispe y Germán Choque Huanca, partidarios del retorno al Tahuantinsuyo, de
expulsar a los mestizos del territorio nacional y de enarbolar la “whipala”
(bandera indígena) en reemplazo de la tricolor nacional. Choque Huanca exhibió
sus actitudes histriónicas en el Parlamento al arrancar las páginas de la
Constitución Política del Estado y mofarse del himno nacional. La consigna de
“República Aymara” es profundamente retrógrada porque confina a los aymaras a
las provincias altiplánicas, al negarles el derecho a vivir en cualquier punto
de territorio nacional, porque ignora que las culturas son dinámicas y porque
sabe que los abismos étnicos y regionales impedirán conformar el Movimiento
Patriótico que requiere el país para recuperar sus empresas estratégicas y
construir un país sin exclusiones y con justicia social. Las petroleras y los
separatistas del Oriente y Occidente coinciden en sabotear cualquier intento
de unir al país bajo las banderas de un renovado Movimiento Patriótico.
Frente a los Céspedes y dirigentes de la “Nación Camba”, cuya vanguardia es la
militarizada “Unión Juvenil Cruceñista”, tan hermanados con los Quispe y
Choque Huanca, consideramos que, antes de las elecciones para renovar a los
Poderes Ejecutivo y Judicial, elegir prefectos y aprobar autonomías
departamentales, se impone un referéndum mucho más importante, resumido en la
siguiente pregunta: ¿Está usted de acuerdo en que Bolivia continúe existiendo
como República independiente y soberana?
Si gana el NO que postulan los separatistas y los fundamentalistas, habrá que
admitir que Bolivia será borrada del mapa, como anunció el norteamericano
Mikael Falcoff, asesor del vicepresidente norteamericano Dick Cheney, así como
voceros de las petroleras incrustados en las oligarquías de Brasil, Chile y
Argentina. Todos interesados en estrangularnos con el anillo energético. Por
el contrario, en caso de ganar el SI, el que saldrá triunfante, estamos
seguros, con el 99 % de los votantes, habrá llegado el momento de hacer
respetar, por medios legales y democráticos, la integridad de la única Patria
que tenemos.
Rebelión