II Conferencia Mundial de la Reforma Agraria y Desarrollo Rural - FAO
Manifiesto de las Mujeres Campesinas
Porto Alegre, 8 de marzo del 2006
Movimento de Mulheres Camponesas (MMC) Movimento dos Sem Terra (MST) Movimento
dos Pequenos Agricultores (MPA) Movimento dos Atingidos pelas Barragens (MAB)
Pastoral das Juventude Rural (PJR) Comissão Pastoral da Terra (CPT)
somos
Mujeres Campesinas, hijas de esta tierra brasilera, que hace 500 años fueron
regadas con sudor, sangre y mucho trabajo de tantas generaciones de mujeres y
hombres de diferentes etnias. A pesar de tantas luchas de resistência de los
pueblos indígenas, negros y blancos pobres, nuestro país continúa siendo un
territorio para extracción de riquezas que alimentan los lucros de grandes
grupos capitalistas. Brasil está lejos de ser una nación libre y soberana.
En este 8 de marzo, durante la realización de esta II Conferencia Internacional
sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural, inspiradas por la historia de mujeres
del mundo entero que murieron em la lucha por la vida, nos manifestamos contra
todas las formas de violencia y explotación que sufrimos en Brasil, como parte
del pueblo pobre, como campesinas y como mujeres. Y sobre todo, reafirmamos el
compromiso con la lucha por una sociedad socialista, sin desigualdades de clase,
género y etnia;
Para los capitalistas, la tierra, las aguas, las semillas, el aire, las
florestas son recursos que tienen que ser explorados conforme a sus intereses
económicos. Para nosotras y nosotros, campesinas y campesinos, estos elementos
de la naturaleza son la base de la vida, son riquezas que no tienen precio y no
pueden ser mercantilizadas. En nombre del desarrollo, del progreso y de la
modernidad, el capitalismo avanza sobre el mundo sin respetar los límites,
leyes, colocando en riesgo la vida de todos los seres vivos, inclusive de la
humanidad.
Las empresas capitalistas, con la conivencia de la mayoría de los gobiernos,
transformaron la agricultura en un negocio, en el agronegocio, y se apoderaron
de nuestras riquezas naturales, de nuestro territorio utilizándolos como
mercaderías descartables y convirtió nuestra población en “mano de obra barata”
para ser explorada, utilizando inclusive trabajo de esclavos en varias regiones
de Brasil.
Marchamos rumbo a la Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y
Desarrollo Rural (CIRADR) porque:
1. Estamos contra el dominio autoritario de empresas multinacionales y las
políticas de los bancos e instituciones internacionales, (especialmente:
Organización Mundial del Comercio – OMC, Banco Mundial – BIRD, Fundo Monetario
Internacional – FMI y Banco Interamericano de Desarrollo - BID) asumidas por la
mayoría de los gobiernos del mundo, que transforman nuestros países en
servidores del proceso de acumulación de capital y globalizan cada vez más la
pobreza, principalmente entre mujeres y niños.
2. Exigimos Reformas Agrarias Integrales, que sirvan de base para la
construcción de la soberanía alimentaria de los países. La producción agrícola
tiene que ser orientada hacia las necesidades y las costumbres de cada pueblo, y
no hacia las metas de lucro de una media docena de grupos multinacionales.
3. Estamos contra los desiertos verdes, las enormes plantaciones de eucalipto,
acácia y pinos para celulosa, que cubren miles de hectáreas en Brasil y en
América Latina. Sólo en el estado de Río Grande del Sur ya son 200 mil hectáreas
de eucalipto. Donde el desierto verde avanza, la biodiversidade está destruída,
los suelos se deterioran, los ríos se secan, sin contar la polución enorme
generada por las fábricas de celulosa que contaminan el aire, las águas y
amenazan la salud humana.
En Brasil, las empresas que controlan el desierto verde tienen total apoyo del
gobierno para instalar fábricas de celulosa y ampliar las plantaciones de
maderas. En los últimos 3 años sólo la Aracruz Celulose, que tiene cerca de 250
mil hectáreas plantados con eucalipto en Brasil, recibió del gobierno brasilero
casi 2 billones de reales. Si el desierto verde continua creciendo, en poco
tiempo faltará agua para beber y tierra para producir alimentos. No conseguimos
entender como un gobierno que quiere acabar con el hambre patrocina el desierto
verde em vez de invertir en la Reforma Agraria y en la Agricultura Campesina.
Marchamos con las siguientes propuestas:
1. Reforma Agraria Integral, estabelecendo límites de propiedad para acabar con
el latifundio y garantizar justicia social en el campo brasilero;
2. Soberanía Alimentaria, garantizando la recuperación y la preservación de la
biodiversidad, florestas, plantas medicinales, semillas criolas, agua, tierra,
que son patrimonio de los pueblos al servicio de la humanidad.
3. Que los gobiernos implementen políticas de incentivo a la producción de
alimentos sanos para el autosustento que posibilite una diversidad grande de
productos, quebrando el monopolio de grupos económicos que controlan las
semillas y promueven la agricultura, imponiendo las mismas costumbres
alimentarias a todos los pueblos.
4. Para nosotras y nosotros, campesinas y campesinos, la tierra tiene que
cumprir una función social no comercial, tiene que alimentar la vida y no los
lucros. Defendemos la agricultura campesina que produze comida preservando la
biodiversidad, respectando la pluralidad cultural de los pueblos y generando
trabajo, rienda y dignidad para mucha gente.
5. Inversión pública en la ciencia, tecnología y estudos para la agricultura
campesina ecológica.
6. Valorización de la renta generada por la agricultura campesina, garantizando
precios justos para los productos agrícolas campesinos y construindo una red de
comercialización popular y solidaria, incentivando los mercados locales.
7. Políticas públicas dirigidas al campo: salud, previdencia, crédito, seguro,
transportes, estradas, lazer, habitación, infraestructura básica, control
sanitario, educación.
En este 8 de marzo nos solidarizamos con las mujeres campesinas y con las
trabajadoras urbanas de todo el mundo, que sufren con las varias formas de
violencia impuestas por esta sociedad capitalista y patriarcal.
Estamos en las calles porque acreditamos que los verdaderos cambios en las
sociedades son realizados por el pueblo organizado. Y acreditamos que sea
posible la construcción de una nueva globalización, basada en la solidaridad
entre los pueblos, con respecto entre las diversidades étnicas, religiosas,
culturales, en la igualdad de género, en la cooperación para la preservacón de
las riquezas naturales y en la producción destinada a atender necesidades de las
personas y no del capital.
Y es con esta convicción, que nosotras las mujeres campesinas, trabajadoras
continuaremos luchando.
Viva el 8 de marzo ! Globalizemos la lucha, Globalizamos la esperanza,
Globalizemos la solidariedad!
Tomado de Via Campesina- Brasil, Minga Informativa de Movimientos Sociales