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Cuba da la orden y Venezuela paga la cuenta. Esa es la premisa
fundamental que subyace en el Informe sobre Cuba que el
Departamento de Estado de los Estados Unidos hizo público el
lunes pasado. Sus hallazgos tienen tanto que ver con los planes
de Bush para lograr un cambio de régimen en Cuba, como con la
supuesta amenaza que representa Venezuela para los intereses de
seguridad nacional de los Estados Unidos.
El informe de 93 páginas fue preparado por la Comisión para la
Asistencia a una Cuba Libre, presidida por la Secretaria de
Estado Condoleeza Rice y el Secretario de Comercio Carlos
Gutiérrez. Sus recomendaciones fueron aceptadas por el
Presidente George W. Bush. Estas incluyen un presupuesto de 80
millones de dólares para los próximos dos años con el objetivo
de asegurar una transición en vez de una sucesión de poder en
Cuba. El informe también contiene un anexo clasificado con un
plan secreto para lograr un cambio de régimen en la Isla.
Aunque el informe de la Comisión y sus recomendaciones tienen
que ver aparentemente con Cuba, Venezuela aparece como uno de
los principales protagonistas del drama. Menciona a Venezuela
por lo menos nueve veces, apuntando siempre a la idea de que el
Gobierno de Chávez financia al gobierno cubano. “Cuba solamente
puede cumplir con sus necesidades presupuestarias con el
considerable apoyo de donantes extranjeros, fundamentalmente de
Venezuela”, afirma el informe.
SUBVERSIÓN EN AMERICA LATINA
Además de mantener a flote al gobierno de Cuba, el dinero
venezolano es supuestamente responsable de la subversión en
América Latina. El primer párrafo del informe descaradamente
proclama que “existen claros indicios de que el régimen
(entiéndase Cuba)” utiliza dinero proveniente del gobierno de
Chávez en Venezuela para reactivar sus redes en el hemisferio
con el propósito de subvertir a los gobiernos democráticos”. No
se nos dice cuáles son los países que el gobierno de Bush piensa
que Cuba y Venezuela han subvertido, ni tampoco nos dice cómo
ambos países ponen en práctica sus perversas estrategias
políticas.
¿Habrán subvertido a Bolivia?. El país suramericano eligió
recientemente a Evo Morales como Presidente. Washington lo
califica como un amigo de Cuba y de Venezuela. Cuba tiene 719
médicos en Bolivia. Ellos van a lugares donde los médicos
bolivianos no se atreven a ir. En las áreas más remotas del
país andino los médicos cubanos atienden a 776,000 pacientes y
han salvado más de 326 vidas. El Presidente venezolano Hugo
Chávez se comprometió con Bolivia a realizar inversiones en el
área de la energía por un monto de 1 500 millones de dólares.
Venezuela también está invirtiendo en el país andino en
proyectos para producir té, café, productos lácteos y otros a
base de coca absolutamente legales y sin el empleo de materiales
químicos. El gobierno de Chávez también donó recientemente
computadoras a las escuelas de la apartada región boliviana de
Chapere.
Detrás de la retórica satanizadora, lo que realmente nos dice el
Informe de Bush es que los médicos cubanos y las inversiones
venezolanas son una receta letal para la subversión en América
Latina.
“EL EJE DIRIGIDO POR CASTRO”
La comisión del Gobierno de Bush compara la relación de Cuba
con Venezuela con la fallida relación que tenía la isla con la
antigua Unión Soviética, solo que esta vez la Isla no es el
socio subordinado: “Fidel Castro es quien manda”. Por supuesto,
la comisión no ofrece prueba alguna que sustente su teoría de
que el presidente Chávez responde absolutamente a los intereses
del Presidente cubano. El informe sencillamente postula el mito
como un hecho real.
Este “eje liderado por Castro”, prosigue el informe, “socava
nuestro interés en lograr una Venezuela más democrática y socava
a las instituciones y a gobiernos democráticos en otras partes
de la región. Juntos, estos dos países están proponiendo una
alternativa retrógrada y un programa anti estadounidense para
el futuro del hemisferio y están logrando resonancia en
gobiernos populistas y poblaciones privadas del derecho al voto
en la región”.
A partir de sus falsas premisas, fluye la política exterior del
gobierno de Bush hacia Cuba y Venezuela. La Doctrina Bush está
clara: para proteger sus intereses en América Latina, Washington
debe derrocar al gobierno cubano y reemplazarlo por uno más afín
a los intereses de los Estados Unidos. Para ayudar a derrocar al
gobierno cubano, es necesario cortar sus suministros de dinero.
Ahí es donde Venezuela entra a jugar su papel, según la lógica
norteamericana.
El informe que el Departamento de Estado hizo público esta
semana deja bien claro que Washington considera a Cuba y a
Venezuela como hermanos gemelos, y que por esta hermandad pasa
el eje del mal que perjudica los intereses de los Estados
Unidos.
LA AMENAZA DE UTILIZAR EL CAPÍTULO III DE LA LEY HELMS BURTON
CONTRA VENEZUELA
Una de las recomendaciones más problemáticas de la comisión es
la amenaza de imponerle a Venezuela el Capitulo III de la Ley
para la Libertad y la Solidaridad Cubanas de 1996, conocida como
la “Ley Helms Burton”.
El Capítulo III le concede a Estados Unidos una autoridad sin
precedentes sobre las propiedades dentro de las fronteras de
otra nación. Permite que ciudadanos particulares entablen
demandas judiciales en tribunales estadounidenses contra
empresas que operan en propiedades que el gobierno cubano
nacionalizó después del triunfo de la Revolución en 1959.
Preocupados por el efecto escalofriante que pueda tener la
aplicación de este Capítulo en las relaciones de los Estados
Unidos con otros gobiernos en caso de instrumentarse, todos los
mandatarios estadounidenses que han ocupado la Casa Blanca han
suspendido el Capítulo III desde que se promulgó la Helms Burton
hace diez años.
Según el informe de la comisión, la Casa Blanca está preparada
en estos momentos para aplicar, por primera vez, el Capítulo III
a los países que estén “involucrados (con Cuba) en un proceso de
apoyo a la sucesión del régimen”. Esta es una amenaza directa
contra Venezuela, y también contra cualquier otro país que
mantiene relaciones comerciales y políticas con Cuba.
Si los Estados Unidos fueran a aplicar el Capítulo III a
Venezuela, esto tendría profundas y duraderas consecuencias en
las relaciones entre ambas naciones, que no solo mantienen
relaciones diplomáticas sino económicas muy sólidas. El comercio
entre los dos países ascendió a casi 39 mil millones de dólares
en 2005. Con esta nueva disposición de Bush, los cubanos de
Miami, que ya deben estarse afilando los dientes con este nuevo
espacio para hostigar a la Isla, tendrán las manos libres para
demandar a Venezuela y a sus empresarios por las propiedades
nacionalizadas en Cuba antes de 1959, lo que significa que a
partir de ahora el fantasma de los extremistas del sur de la
Florida sobrevolará cada posibilidad de operaciones comerciales
entre Estados Unidos y Venezuela.
Al reflexionar sobre las amenazas de los Estados Unidos contra
Venezuela que están recogidas en el informe, el presidente
Chávez dijo que “no existe amenaza alguna que desaliente a
Venezuela en su apoyo a la Revolución cubana y a su pueblo. En
vez de estar pensando en un plan de transición para Cuba, los
Estados Unidos deberían elaborar un plan de transición para su
propio país, porque este es el siglo que verá el fin del imperio
de los Estados Unidos”.
LA DOCTRINA BUSH PARA EL CAMBIO DE RÉGIMEN
La Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre ha dirigido su
atención hacia América Latina. Según la Doctrina Bush, el
gobierno cubano debe ser derrocado. Además, la política exterior
de los Estados Unidos hacia otras naciones del hemisferio se
medirá en dependencia de si estas naciones apoyan los esfuerzos
de Estados Unidos por lograr un cambio de régimen en Cuba. Los
gobiernos que apoyen a Cuba se arriesgan a ser objeto de la ira
del gobierno estadounidense y pudieran ser igualmente
derrocados.
La Doctrina Bush aclara que aún están a la disposición del
gobierno estadounidense opciones legales, políticas y militares
para derrocar al gobierno cubano, así como a los gobiernos de
los “amigos de Cuba”. Algunas de estas opciones se mantienen en
secreto, y solamente podemos imaginar su magnitud.
No sabemos si estas opciones incluyen otro golpe de estado como
el que Estados Unidos impulsó en el 2002 y que casi logra
deponer al presidente Chávez o si Washington tiene la intención
de activar a sus agentes cubano americanos de Miami para que
realicen ataques terroristas, o si contempla la posibilidad de
una invasión directa, o incluso si está entre sus planes el
asesinato del Presidente Hugo Chávez, algo que intentó durante
décadas contra Fidel Castro.
La Doctrina Bush se basa en la arrogancia y la mendacidad, pero
es coherente con la “diplomacia” de los Estados Unidos en la
región. La historia reciente nos dice que es Estados Unidos y no
Cuba o Venezuela, el país que subvierte la democracia en América
Latina. Estados Unidos derrocó en Guatemala al gobierno electo
de Jacobo Arbenz en 1954, y lo sustituyó por una dictadura
militar que dejó más de 200 000 muertos y desaparecidos. Ahora
los Estados Unidos de forma vergonzosa promueven a Guatemala
como su candidato de preferencia para ocupar un asiento en el
Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
El gobierno de Pinochet, con el cual los Estados Unidos
reemplazaron en Chile al presidente elegido democráticamente,
Salvador Allende, dejó una sangrienta estela de terror desde
Santiago hasta las calles de Washington DC, donde terroristas
cubano americanos que trabajaban para los servicios secretos
chilenos asesinaron a sangre fría al exiliado chileno Orlando
Letelier.
¿Quiénes han sido los amigos y aliados de Washington en América
Latina? El gobierno salvadoreño que asesinó brutalmente a más de
75 000 de sus propios ciudadanos, la junta militar argentina que
torturó, desapareció o asesinó a más de 30 000 hombres, mujeres
y niños. Las dictaduras en Uruguay y Paraguay que participaron
con fervor en la Operación Cóndor, y que incluso secuestraron a
los hijos pequeños de algunos de los prisioneros clandestinos
que torturaban.
Para ayudar a subvertir la democracia, los Estados Unidos
reclutaron, entrenaron y dieron empleo a terroristas como Luis
Posada Carriles, conocido como el Osama Bin Laden de América
Latina. Era “nuestro hombre en América Latina”, mientras ayudaba
en el entrenamiento de la contra nicaragüense, al igual que a
los escuadrones de la muerte en Guatemala y el Salvador.
Violando sus propias obligaciones legales internacionales,
Washington se niega a extraditarlo a Venezuela para que
comparezca en un juicio donde se le acusa de 73 cargos de
asesinato en primer grado relacionados con el derribo de un
avión de pasajeros. Por el contrario, la Casa Blanca de Bush da
abrigo a Posada en Texas, mientras el terrorista amenaza con
contar cómo él solamente cumplía órdenes.
La Doctrina Bush fue formulada por políticos que no escuchan los
vientos de cambio que soplan en América. Las repúblicas
bananeras de ayer están siendo sustituidas por naciones
independientes y soberanas, libres de la injerencia de los
Estados Unidos. Este continente pronto verá un cambio de régimen
trascendental, pero ese cambio ocurrirá en Washington, no en La
Habana ni en Caracas.
José Pertierra es abogado. Representa al
gobierno de Venezuela en Washington DC
Tomado de la revista Counterpunch
Traducción de Cubadebate |