La pobreza no disminuye como afirma el Banco Mundial
Asesoría Jurídica Internacional sobre Extranjería y Migraciones
En vísperas de
una reunión presidencial de la ONU sobre la reducción de pobreza, el consenso
dominante de que la globalización está reduciendo la pobreza en todo el mundo
fue desafiado hoy por Social Watch, una red de 400 organizaciones de la sociedad
civil en 70 países. Las últimas estimaciones del Banco Mundial, anunciadas en
agosto pasado, afirman que la pobreza extrema se ha reducido a la mitad en los
últimos 25 años y que, por lo tanto, los objetivos internacionalmente acordados
para 2015 se pueden alcanzar. Social Watch publicó hoy un Índice de Capacidades
Básicas (ICB) que muestra que desde que se adoptó la Declaración de Milenio de
la ONU en el año 2000, la satisfacción de las necesidades sociales básicas que
caracterizan las situaciones de pobreza no progresa lo suficiente o incluso
retrocede en una mayoría de países.
En la Declaración del Milenio los jefes de Estado y de gobierno prometieron: “No
escatimaremos esfuerzos para liberar a nuestros semejantes, hombres, mujeres y
niños, de las condiciones abyectas y deshumanizadoras de la pobreza extrema, a
la que en la actualidad están sometidos más de mil millones de seres humanos” y
resolvieron, por tanto “reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, la proporción de
personas con ingresos inferiores a 1 dólar por día.” Este compromiso es el
primero de ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio.
El Índice de Capacidades Básicas hecho público hoy por Social Watch, proporciona
un panorama general constante de la situación de la salud y del desempeño
educativo básico de cada país. También ha demostrado estar en estrecha
correlación con las mediciones de otras capacidades humanas relativas al
desarrollo social de los países. El ICB hace posible asignar un valor a cada
país y compararlo con otros, o evaluar su evolución en el tiempo. De los 176
países para los que se puede computar una cifra ICB, sólo 21 presentan avances
notorios en relación a la situación que exhibían en 2000. Otros 55 países
presentan algunos avances, pero a un ritmo lento, mientras que 77 países están
estancados.
Ban Ki-moon, el Secretario General de las Naciones Unidas, ha subrayado que “los
ODM han establecido metas fijas en el tiempo, mediante las que se puede medir
los avances”.
Que los ODM sean pasibles de medida es la clave de su éxito. Lo mismo que la
atracción de los Juegos Olímpicos (o de cualquier otro torneo) se basa en el
simple concepto de que todos los jugadores se rigen por las mismas reglas y que
un conjunto de árbitros y tanteadores imparciales vigilan la integridad del
“juego limpio”, los ODM derivan su capacidad de motivar a quienes toman
decisiones, así como de movilizar el apoyo del público, en el hecho de que
tienen fecha tope y son medibles.
A fin de monitorear los avances hacia los ODM a nivel mundial y país por país,
los 8 objetivos fueron subdivididos en 48 indicadores que van desde la
proporción de la población que subsiste con menos de USD 1 al día (ajustado
según la paridad de poder adquisitivo de los ingresos), hasta el porcentaje de
usuarios de Internet. Desde el 15 de enero de 2008 se ha expandido, en forma
oficial, la lista de indicadores a más de 60, a fin de incluir datos sobre temas
como el empleo, que antes no se contabilizaban.
Sin embargo, en la vida real, la mayoría de los países en desarrollo no cuenta
con datos exactos o actualizados con respecto a muchos, si no la mayor parte, de
esos 60 indicadores y el conjunto es demasiado complicado para el ojo no
experto. De ese modo, la línea de pobreza definida por el Banco Mundial en USD 1
al día se convirtió en el criterio de facto para medir los avances. En 2000 se
hizo circular de forma masiva la cifra estableciendo que 1.200 millones de
personas vivían en la pobreza y ésta fue citada indirectamente, por los mismos
jefes de Estado, en la Declaración del Milenio: “No escatimaremos esfuerzos para
liberar a nuestros semejantes, hombres, mujeres y niños, de las condiciones
abyectas y deshumanizadoras de la pobreza extrema, a la que en la actualidad
están sometidos más de mil millones de seres humanos.”
Para octubre de 2007 la cantidad de personas que vivían en extrema pobreza había
disminuido en forma considerable: “Casi mil millones de personas viven con solo
USD 1 al día”, dijo el presidente del Banco Mundial, Robert B. Zoelick en su
discurso ante la Junta Directiva de la institución. En junio de 2008 se afirmó
en el borrador sobre ayuda de la Agenda de Acción de Accra, redactado
principalmente por los gobiernos donantes y los secretariados del Banco Mundial
y de la OCDE, que “se ha avanzado. Hace quince años, una de cada tres personas
vivía con menos de un dólar al día; hoy, esa cifra se ha reducido a una en
cinco. Sin embargo, mil millones de personas aún viven en la pobreza extrema”.
De pronto, el 26 de agosto de 2008 el Banco Mundial anunció que las estimaciones
con respecto a la pobreza se habían revisado y que la cantidad de personas
extremadamente pobres era, en realidad, 1.400 millones en 2005. De un día para
otro, ¡un aumento de casi el 50%! Sin embargo, según Martin Ravallion, director
del Grupo de Investigaciones del Banco, “el mundo en desarrollo es más pobre de
lo que pensábamos, pero no menos exitoso en la lucha contra la pobreza”. Para
confirmar tan optimista punto de vista, el equipo dirigido por Ravallion y
Shaohua Chen revisó en retrospectiva las cifras de pobreza, llegando hasta 1981,
para afirmar, entonces, que las estimaciones anteriores eran erróneas y que, por
tanto, la proporción de personas pobres se había reducido a la mitad en los
últimos 25 años y, por el mismo razonamiento, aún puede reducirse lo suficiente
para cumplir con el primer objetivo de los ODM para 2015.
Roberto Bissio, coordinador de Social Watch, sostiene que el indicador de USD 1
al día no es el correcto. Pero “incluso si el concepto base de este indicador lo
fuera, ahora sabemos que las estimaciones estaban equivocadas. Y más aún, aunque
las nuevas estimaciones y su historia recalculada fueran las correctas, la
tendencia de los últimos años no es un pronóstico del futuro”. El propio Banco
Mundial admite, “las nuevas estimaciones aún no reflejan los efectos adversos, y
potencialmente grandes que, sobre las personas pobres, tendrán los precios de
alimentos y combustible, en alza desde 2005”.
Por medio de tres indicadores sencillos, disponibles en la mayoría de los países
del mundo, promediados mediante un método que cualquier estudiante de educación
secundaria puede replicar, se puede evaluar, de manera fácil y convincente, las
tendencias nacionales e internacionales en la lucha contra la pobreza. El
panorama resultante no es color de rosa. “Quienes definen las políticas deben
comprender que la credibilidad de su compromiso depende, como en los Juegos
Olímpicos, de llevar el tanteador en forma honesta, de árbitros imparciales y de
reglas que no cambien en medio del partido. Puede que un tanteador negativo en
el primer tiempo sea malo para el entrenador; permite, sin embargo, modificar la
estrategia para la segunda mitad del partido”, concluyó Bissio.