Como por carambola
2 de mayo de 2007
La Habana.- Sobre La Habana descendió un importante número de corresponsales extranjeros para estar presentes en esta capital para la celebración del 1 de Mayo. Esa madrugada, alrededor de las 5 30 de la mañana, aún no había amanecido, la prensa nacional y extranjera tomaba sus puestos en la Plaza de la Revolución José Martí.
Seguro estoy que la razón por la evidente avidez de los corresponsales extranjeros por ocupar los mejores lugares de acceso visual de la tribuna presidencial esa madrugada era para poder ver mejor a Fidel si éste decidiera hacer su primera aparición pública desde su gravedad el verano pasado.
El pueblo cubano no pudo tener esa satisfacción. La prensa extranjera presente no pudo obtener sus tan codiciadas imágenes del presidente cubano.
Pero el anhelo de la prensa extranjera por obtener esas imágenes de Fidel hizo que vinieran al multitudinario desfile popular habanero por el 1 de Mayo y que así fueran testigos presenciales del extraordinario poder de convocatoria de las instituciones y gobierno cubanos, como también, de la contundente denuncia nacional de la impúdica confabulación entre la Administración Bush y sus terroristas de la extrema derecha cubano americana radicados en Miami.
Así –como por carambola—la presencia de un importante número de corresponsales extranjeros en La Habana presentes para poder tomar las preciadas imágenes de un Fidel que no apareció sirvió para constatar la exigencia nacional –cuyas imágenes recorrerían ese día el mundo— de que Posada Carriles sea enjuiciado por sus abominables crímenes terroristas como la propia ley norteamericana exige. La Casa Blanca, Posada y sus consortes quedarían rabiando al ver recorrer el mundo esas imágenes.
Esa inmoral decisión de la Casa Blanca de darle la libertad a Posada en el coto terrorista en Miami aviva una ya robusta campaña internacional que exige su encausamiento y enjuiciamiento.
Al mismo tiempo, por 28 años los miembros de la Brigada Antonio Maceo y los familiares y amigos de Carlos Muñiz Varela –quien fuera dirigente de la Brigada—, asesinado por obra de esos mismos terroristas en abril de 1979, en San Juan de Puerto Rico, vanamente hemos exigido a las autoridades que sus asesinos sean encausados y enjuiciados.
Las mismas autoridades federales que alevosamente encarcelan a los Cinco por combatir a esos terroristas.
Las mismas autoridades federales que desde siempre han protegido a los terroristas que éstas han utilizado en su campaña terrorista de Estado en contra de miles de víctimas inocentes,
incluyendo a los 73 pasajeros a bordo del avión civil de Cubana de Aviación y a nuestro compañero Carlos Muñiz Varela.//